lunes, 10 de noviembre de 2014

Repasando CLáSICOS: DOOLITTLE en su aniversario

23:01:00 // by Fase Sónica // , , , , // No comments

10/11/2014

Discos que merecen ser escrutados de nuevo y que iremos poco a poco revisando entre algunos de los que queremos considerar "clásicos de nuestros tiempos"


Cap. I. Punto de partida: 

Una "pequeña" introducción previa.

Nos situamos en 1.986, Boston, Massachusetts.
Black Francis conoce a Joey en la facultad de la Universidad de Amherst compartiendo apartamento y comenzando la típica historia de muchas vidas rockeras.
Charles Michael Kittridge Thompson IV (luego rebautizado como Black Francis y en otras ocasiones como Frank Black) es originario de California, accediendo desde jovencito a la música de Donovan, los Beatles, Peter Seeger o Cat Stevens.
A los años pasa unos meses pre -universitarios en Puerto Rico siendo estas "localizaciones" la fuente para el futuro uso del peculiar y "fundamental spanglish" en las canciones de Pixies. Comienza la evolución musical después del clásico bautismo Beatles, Doors, Hendrix o Lou Reed, con algunos cassettes de Talking Heads y Ramones, la escena punk neoyorkina entra en su vida.
Joey Santiago es originario de Filipinas trasladándose a EEUU en la adolescencia. Se inicia en la guitarra en Boston, siendo su sonido una de las claves en la banda.
El tercer elemento en aparecer en esta historia es la risueña Kim Deal, de Ohio, respondiendo al tan manido anuncio insertado en prensa local por Santiago y Francis, que pese a la poca originalidad del uso de este recurso tiene su toque un tanto estrambótico: "se buscan músicos en la línea de Hüsker Dü y Peter, Paul and Mary....." (que cada uno lo entienda como pueda). Al acudir a la cita viene de la mano David Lovering después del infructuoso intento por parte de la gemela de Kim, de nombre Kelley, con la que montaría más tarde The Breeders.
El cuarteto ya tiene una banda.
Llamada inicialmente Pixies In Panoply para poco después quedarse con simplemente el nombre acortado de los posteriormente famosos Duendecillos, plasmarán a su manera el batiburrillo de múltiples influencias, que van desde los mentados Peter, Paul and Mary, a Dylan, Gram Parsons, la surf music sesentera, The Beach Boys, The Surftones, The Shadows, nuevas bandas indies/noise/folk que van apareciendo, Hüsker Dü, XTC, The Stooges, The Fall, y como no, The Velvet Underground.

Desde principios de 1.987 y por medio de la relación con sus convecinos Throwing Muses contactan con el novel sello británico 4AD, siendo otra de las claves de su carrera. Aquí se fraguará un provechoso marco de trabajo que por parte del sello se basa en el respeto, la escucha y de compresión hacia la banda, creándose a la par que la música del cuarteto las memorables portadas de un dúo destacado, el director artístico Vaughan Oliver y el fotógrafo Simon Larbalestier. Se conjugan como un pilar fundamental tanto de la discográfica como de la banda: sus imágenes enlazan perfectamente con el peculiar universo que en los discos plasmarán los cuatro músicos.
En Marzo de ese año se encierran en el estudio con su primer productor Gary Smith para grabar los ocho cortes del mini LP "Come On Pilgrim" durante ¿sólo tres días?
La historia va tomando forma.
El Come On Pilgrim con su tipo peludo en la portada salen al mercado en Octubre alcanzando las cumbres en la lista de álbums indies británica envueltos en misterio y confusión: Banda norteamericana con un sonido imposible de identificar con el catálogo del sello británico presentando un cocktail "marca de la casa" desarrollados a lo largo de su carrera entre paisajes surrealistas, amor a David Lynch, apariciones de ovnis, letras con vocablos en un macarrónico castellano... y envuelto todo en puro terrorismo musical. Ocho latigazos de potente dueto rítmico Lovering-Deal, de guitarrazos estrambóticos de Mr. Joey Santiago y con una demencial interpretación vocal.
Esa confusión desemboca en la consecución de cierta atención y los aficionados musicales se ponen sobre aviso.
Menos arty-noise que Sonic Youth, menos Hardcore que Hüsker Dü, menos rebeldes del Rock que los Replacements, menos "universales" que los sonidos made in R.E.M. Ellos abren otra vía, su vía en el creciente movimiento underground independiente americano con una peculiar mezcla de estilos.

Sin respiro se adentran en la grabación de su primer LP publicado en Marzo del 88 con la sugerencia del sello para la producción de un futuro grande en estas lides, Steve Albini.
Será de algún modo revelador, lúcido y rompedor, dejando cierto regusto en el paladar a algunos otros primeros trabajos como lo fueron el "The Velvet Underground and Nico", el "Unknown Pleasures", "Marque Moon", "Murmur" o el "Psychocandy"; quizá no los mejores trabajos de las bandas creadoras pero con una impronta difícil de superar por diferentes factores.
"Surfer Rosa" confirmará lo mostrado en el mini Lp anterior y agrandará la dimensión de su música. La crítica les prestará atención aunque las ventas no acompañan.



Siendo este otro capítulo de la historia de la banda nos concedemos únicamente el anterior vídeo para disfrute propio - la obra maestra del álbum - y nos centramos ya en el que nos ocupa en el día de hoy:


El segundo Larga Duración de la banda se publicó en Abril de 1.989 - cumpliendo por tanto 25 años en este 2.014 -

Recorren las sendas del estilo propio presentado en los anteriores trabajos pero desprendiéndose de cierta crudeza, refinarán sonidos y dejarán que un fresco soplo de pop entre por la ventana del estudio donde trabajaban con Gil Norton. Quince días y quince mil dólares consiguen ensamblar los 15 trallazos que lo componen, se dará brillo a las composiciones paridas en territorio pixieland por obra (negativa o positiva según gustos) del equipo productor y en este caso ya, será distribuido en EEUU por la multinacional Elektra, sus compatriotas del mundo indie los "aceptan en casa". Se darán las discusiones típicas compositor/productor y se usará a Buddy Holly por parte de Francis frente a la insistencia del prodcutor como ejemplo de que deben hacer canciones de menos de 2 minutos, sin tener que alargarlas más allá. Mientras la tensión entre Kim Deal y Black Francis crece.


En el aniversario de Doolittle nos adentramos en el histórico "álbum del mono"






Después de portadas entre lo siniestro y lo surrealista conjugando bebés "maltratados", tipos de espaldas peludas y fotos vintages de flamencas entre crucifijos y pechos al aire, la pareja artística de 4AD se decanta por el misterioso magnetismo del collage de un mono santificado y rodeado de los números que Francis relaciona con el hombre, el diablo y con dios en la canción donde el simio es lanzado al espacio.
Como primer single será elegido precisamente el tema Monkey Gone to Heaven que sale al mercado en Marzo, siendo uno de los cortes que en primer lugar recordamos escuchar de la banda en aquella época pre Nirvana y todo el Boooom Seattle. Teniendo un gran poder hipnótico que desde el primer momento nos derritió por dentro, Pixies conjugan aquí una preciosa melodía con un estribillo de un especial contenido emocional y unas letras que no parecen decirnos mucho: ¿posibles connotaciones ecologistas con agujero en el cielo y vertidos en el océano?, ¿toques bíblicos al modo del Sr. Francis?, y el estribillo repetitivo...... Para aumentar la sensación emocional que pudiese emitir se le une la aportación de un casi imperceptible, pero muy importante, cuarteto de cuerdas. En algún sentido los Pixies crecen.

El potente bajo de Kim abre el álbum al que se unen unos cabalgantes Santiago y Lovering para que Francis nos cuente una de sus historias. Y podemos comprobar que no se ha perdido la frescura ni la energía. La voz de Francis suena igual de desgañitada que el pasado año mientras nos relata su visión del Perro Andaluz de Buñuel y Dalí. Calanda vía Boston, surrealismo y rock de la mano en el Debaser en forma de ofrenda de bellos berridos para los jóvenes de la época
¿¿¡I´m a un chien andalusia!???-.

Cuando en su tiempo nos dejamos deslizar hacia el interior del álbum ligeros temblores de incontrolada emoción se apoderaron de nosotros, era la reacción que nos provocó en su primera escucha, ante la inquietud producida por el torrente de demente energía que salían de los altavoces y lo que nos transmitían las escenas que contemplamos entre el terror y el amor, la distorsión y las bellas melodías, el sadismo y sentimientos dispares a flor de piel. Escenas dentro de una macedonia de estilos musicales de los que a priori no eramos fervorosos fans pero que por medio de la trituradora bostoniana nos debimos rendir sin condiciones, olvidando los prejuicios y rockeando sin fin con ellos. 

Hay espacio para cortes que se convertirán en himnos pixielianos -Debaser, TameThere Goes My Gun o Hey- , posibles obras maestras del pop-rock de todos los tiempos accesibles para "públicos mayoritarios" como el Monkey Gone to Heaven, para sorpresivas joyas de pop sesentero pasado por el tamiz Velvet en Here Comes Your Man, oleadas y oleadas de mutilación, escenas de dominación, muerte, sexo y violencia. Hay intros pseudo reggae entre sollozos en Mr Grieves que se transforman en otro género; hay furia en Tame. Gritamos juntos ¡¡PacoPicoPiedra!! en la desbocada Crackity Jones. Surgen la la la´s variopintos, punk-rock frenético, punteos surf, humor y I Love You´s. Silbidos, jadeos, heys, folkrock marciano con dulces acústicas, putas y demonios, segundos de calma y hasta Sansón y Dalila parecen asomarse en Doolittle.
Se suceden tanto susurros como desquiciados gritos, guitarrazos demenciales, bajos hipnóticos, ritmos magnéticos, la suavidad melódica precede a acelerados acordes distorsionados, subes y bajas, silencio y ruido, para otra vez volver a empezar. Los maestros de la fórmula.
Ruido Parón Ruido.

Pixies escupen en ese estudio un manual de como la creatividad musical se pone al servicio de la inmediatez, yendo al grano y evitando lo superfluo, de locura, de condensación de pesadillas y deseos, de complejos y miedos. La belleza expresada en un lienzo grotesco e inquietante. 
Un manual de demencial gloria.

Haremos caso al final del álbum y cómo cantan seguiremos escarbando, nos quedaremos todo el día....si tú quieres.
¿Te unes a nosotros?


PIXIES lego
Los 4 PIXIES 


Desde el final de Gouge Away queremos dejaros con la utopía del día:
si el Where is my Mind? hubiese formado parte de este Doolitle quizá estaríamos hablando de ¿uno de nuestros álbumes "10"?
"If man is 5...
then the devil is 6...
then god is 7...
and Doolittle is.....puntuación PitchforkSónica: ¿un 9,9? "




Con motivo del aniversario va a haber la consiguiente reedi­ción lla­mada 25 Doolittle  (¿tesoro o sacaperras de rigor?) y que verá luz el pró­ximo 1 de diciem­bre vía 4AD. Vendrá en for­mato de tres dis­cos que inclui­rán temas iné­di­tos, Peel Ses­sions, caras B, demos y bonus tracks, juntando un total de 50 temas. 
A con­ti­nua­ción los res­pec­ti­vos tra­cklist de cada CD:

Pixies: Doo­little 25 (disco uno):
1. Deba­ser
2. Tame
3. Wave of Muti­la­tion
4. I Bleed
5. Here Comes Your Man
6. Dead
7. Mon­key Gone to Hea­ven
8. Mr. Grie­ves
9. Cra­ckity Jones
10. La La Love You
11. No. 13 Baby
12. There Goes My Gun
13. Hey
14. Sil­ver
15. Gouge Away

Doo­little: Peel Ses­sions & B-Sides (disco dos):
1. Dead (Peel Ses­sion)
2. Tame 
3. There Goes My Gun (Peel Ses­sion)
4. Manta Ray (Peel Ses­sion)
5. Into The White 
6. Wave of Muti­la­tion (Peel Ses­sion)
7. Down To The Well (Peel Ses­sion)
8. Manta Ray
9. Weird At My School
10. Dan­cing The Manta Ray
11. Wave of Muti­la­tion (UK Surf)
12. Into The White
13. Bailey’s Walk

Doo­little: Demos (disco tres):
1. Deba­ser
2. Tame 
3. Wave of Muti­la­tion (first demo) 
4. I Bleed 
5. Here Comes Your Man (1986 demo)
6. Dead 
7. Mon­key Gone To Hea­ven 
8. Mr. Grie­ves 
9. Cra­ckity Jones 
10. La La Love You 
11. No. 13 Baby – VIVA LA LOMA RICA (first demo) 
12. There Goes My Gun 
13. Hey (first demo) 
14. Sil­ver 
15. Gouge Away 
16. My Manta Ray Is All Right 
17. Santo 
18. Weird At My School (first demo) 
19. Wave Of Muti­la­tion 
20. No. 13 Baby
21. Deba­ser (first demo)
22. Gouge Away (first demo)



Como colofón uno de los conciertos de esa época con algunas de las protas del Doolittle en directo: pese a la poca calidad del vídeo esas canciones merecen ser vividas en el escenario y en su tiempo.

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